Recuerdo haberme detenido a escucharlo a Joaquín Sabina por éste tema, por "19 DÍAS Y 500 NOCHES" y otra más que no pude recordar su nombre ¿saben cuál? la que cuenta la historia que llega a cantar a un pueblo y se enamora de la dueña del único bar, cuando se va el último cliente."..ella le dibuja un corazón en su espalda y él le corresponde acariciandola por debajo de su falda..." ¡ seguro que ya saben de cuál les hablo!

Bien, a partir de ahí , él ,pasó a ser uno de mis compañeros de viaje , de estudio , de horas al sol y de horas de amor...siempre su voz ,cada vez más ronca ,está cerca mío.
Los versos que he marcado pienso que son imágenes que hablan por un poema entero.


Cariños desde Córdoba-Argentina

Daniela



CALLE MELANCOLÍA

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.


Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía

Joaquín Sabina