DEDICADA A TODOS AQUELLOS QUE COMPARTEN ÉSTA LOCURA ...

ADICCIÓN

-¡La culpa no es mía Doctora!
Prometí que no me acercaría a él, y cumplí . Logré resistirme ocho horas .
¿Cómo seguiré el tratamiento? ¡Tiene que ayudarme!
¿Que le cuente todo? ¿Desde el principio? Bien…

-Ayer desperté temprano de muy buen humor, con ánimo para
emprender tareas en el jardín; había ido al vivero la tarde anterior para
comprar petunias, caléndulas en fin...flores de estación.
Tomé mi yogurt descremado y buscando las herramientas, salí al
jardín.
Arrodillada en el césped y con el placer silencioso de alguien
que "re-descubre" y disfruta después de mucho tiempo una
actividad simple y olvidada , enterraba las manos en la tierra negra y
húmeda deshaciendo los terrones amasándolos entre los dedos ,
aspirando el olor a humus mientras sentía el calor del sol bajar por la
médula delineando mis vértebras tras el suéter fino que llevaba .
La tibieza continuaba hasta ramificarse en la concavidad de los glúteos brindándome placer y sintiendo, casi el tacto de unos dedos húmedos, propios de mi imaginación claro está, doctora,
Bien… feliz, así me sentía doctora.
Mi cuerpo equilibrado, y mi deseo hacia él, por suerte estaba controlado...
Hasta creí, escuche lo que le digo: haber superado el "síndrome de abstinencia" del cual me había hablado usted.
Pero no...

Estaba terminando mi plantación cuando comienzo a sentir nostalgia y angustia extrema que iban acrecentándose: deseos de llorar y recostarme en ése mismo jardín en el que horas antes me había sentido radiante.
En lo primero que pensé, fue en su explicación doctora ¿lo recuerda? El efecto de la serotonina ¡Pero cómo!, ¿Cómo podía sucederme?
¡Yo no quería buscarlo! ¡No quería acercarme a él! Y trataba de convencerme y me decía: ya va a pasar Diana tenés que ser fuerte, debés dominar ésa pulsión irrefrenable.
Calma, Diana, calma...
Pero sólo pensar una vez más en él hizo que comenzara a correr a encontrarlo.
Crucé el terreno verde cada vez más rápido , sentía el aire pegándome en la cara ,pero sólo pensaba en tenerlo , ¡sentirlo!

¿Usted nunca deseó algo con ardor, doctora? ¡Dígame la verdad!

Entré al comedor; él estaba en el mismo lugar .
Me acerqué decidida ( no podía apartar mis ojos de él mientras avanzaba ) abrí los labios y con firmeza ,tomé su extremidad suave y lisa llenando mi boca con él…¡ tan fuerte era el placer ¡ que mis lágrimas comenzaron a invadirme, al igual que ahora ,que lo recuerdo...Porque nada es tan poderoso, estoy segura, como el goce de atentar contra la prohibición.

¡Y fue inmediato doctora! ¡Usted me lo había dicho!

¿Cuántas veces me habló de mi adicción compulsiva? ¿Y el efecto del chocolate en la serotonina?

Ahora comprendí. Porque sentía cómo el chocolate se derretía, cacao líquido, transformándose en insulina, y cómo la serotonina en forma de semillas trituradas y tostadas se elevaban en mi cerebro .
Entonces doctora, la tristeza que antes experimentaba de repente desapareció y tuve ésa sensación de placer y tranquilidad de la cual siempre le hablo …todo gracias a esa pequeña barra de chocolate…

Nayrasulata. Invierno del 2005 – Daniela Floridia